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La adquisición
de un siempre supone un desembolso importante de dinero. Por otro lado,
la mayor parte de los barcos permanecen amarrados desde septiembre-octubre
hasta la primavera, convirtiéndose los puertos deportivos en
auténticos garajes. Existen, sin embargo, otras formas de poseer
un barco para que el mismo sea rentable.
Todo ese dinero inmobilizado
durante tanto tiempo y, para cubrir sólo las necesidades de crucero
veraniegas, son hoy compatibles con fórmulas de explotación
del barco que, de esta forma, se hace menos gravoso. Estas fórmulas
consisten fundamentalmente en la cesión de barco durante ciertos
periodos de no uso para su explotación comercial. Como es de
buena lógica, estos barcos han de ser nuevos puesto que los barcos
más ancianos tienen poco mercado en su alquiler.
Ciertamente, el armador
siente el barco como propio, y entiende que alquilarlo es una inmisión
en su esfera privada de vida, pero muchos de ellos, también tienen
pisos y los alquilan, o naves industriales; y esa es la cuestión,
saber si uno mismo quiere su barco como una inversión, naturalmente
de ocio y quiere compatibilizarla con la rentabilidad.
Son muchas las empresas
que explotan barcos deportivos, matriculados en la lista sexta, y que
dan un beneficio anual al armador que, en algunos casos, es superior
al interés que el dinero del valor del buque rentaría
en otro producto financiero.
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