LOS MALES DEL MARINO: LA BÚSQUEDA DE AMARRE

Es descorazonador cuando, después de una larga singladura, y con toda la tripulación deseando tocar tierra, empizas aindagar por la radio, y se inicia la letanía de: "lo siento pero estamos completos, llame usted si quiere a partir de la 6 de la tarde".

Eso es lo que viene ocurriendo en las Islas Baleares desde hace unos tres años aproximadamente, obligando a los barcos a tocar tierra para hacer agua y, posiblemente comprar alguna barra de pan precipitada. ¿Es que no hay suficientes puertos o es que vamos todos al mismo sitio? Parece ser que vamos todos a los mismos sitios puesto que no es un mal propio exclusivamente de Ibiza, por ejemplo. Vamos y además somos muchos más. cada vez, con más frecuencia se ven barcos de otras banderas y es que algunos destinos del Mediterráneo no parecen seguros.

Probablemente, si se evitara que los traseuntes de verano pudieran permanecer en puerto más de dos o tres días, a excepción de averías u otros incidentes, se consiguiera que todos pudieramos pisar tierra de vez en cuando.

Al verdadero navegante le gusta dormir fuera de los puertos pero también arrimarse a ellos para disfrutar de otros atractivos del viaje, y por qué no para estirar las piernas alguna vez. Sin embargo, una nueva raza de patrones a 220 voltios son incapaces de dormir en una cala o fondear en un lugar alejado, bien sea porque no les funciona el secador del pelo o porque la antena de televisión no se les orienta bien. Estas gentes, auténticos nuevos campistas, suelen tener un barco-barra de bar, bien pertrechado que pasa días y días en puerto, y gustan de sentarse en la popa terraza aporreándose bien de wishky, al costado de la parienta y con el ángulo de visión sobre el resto de parientas. La marejadilla, incluso les obliga a permanecer en puerto para evitar que su comida, de camping náutico, sea movidita. Son los "señores del pantalán", quienes gustan salir de puerto a toda máquina para llegar con premura a la cala, donde pernoctan los verdaderos lobos de mar, antes de las 12.00 horas y establecerse antes que sus amigos, con sus copas motos y demás jarana. Bien, pues si estos grandes señores del puerto dejaran, algun día, su sitio libre disfrutarían sin duda del placer de dormir en el mar, en entornos paradisíacos y además nos dejarían a los demás descansar de tanata mar algún día, amén de poder avituallarnos con más tranquilidad.